Friday, March 13, 2009

Licencia poética

El que tiene oídos para oír, escuche
Y tú, que sabes recitar, usa tu voz,
Pero a los mortales no expliques
Los pensares de un dios.

Porque a César lo de César
y Clío con lo suyo
Pues al interpretar el mundo
De la verdad huyo.

La realidad no es para entenderse,
Ni la doctrina para interpretar;
El alma atormentada
Sólo pide descansar.

El pensamiento agobia,
Las preguntas acechan.
Caminando por las calles
Las luces desalientan.

Pues la vida es solitaria,
Es triste y vagabunda;
Merodeando todo el mundo
Veo que la angustia abunda.

¡Arriba campesino!
Con tus armas y valor
Que si la musa no te quiere,
¿cómo conocerás la mente de Dios?

1 comment:

Alett Osorio Rueda said...

Muchas gracias por tus comentarios Camila; la belleza de la poesía es que ni uno mismo conoce su propia obra hasta que alguien que entiende el alma del poeta la interpreta.